En el cementerio unos
zombis aburridos
esperan que caiga la noche
y salga la blanca
y simpàtica luna
para irse de copas por la
gran ciudad.
Se han llevado los dineros
de las joyas que han vendido
en el mercadillo blanco
de un ricachón
recièn muerto
de un infarto
que ha decidido donar todo
a sus compis
ya que para lo que le queda de vida
prefiere pasarlo tranquilo
sin jolgorios
en una tumba
muy lujosa
y sin ruidos