El empresario rico,
del coche de alta gama, y billetes de los gordos en el banco,
Se ha estirado el bolsillo un poco hoy.
Ha vuelto a ver a la niña huérfana otra vez en el mismo sitio,
cerca de la puerta de su casa
y ha dedicido hacer las llamadas telefónicas pertinentes
para que se encargen de asearla, comprarle un bonito vestido, unos buenos zapatos
y un abrigo bien gordo,
todos los gastos a cargo de su generoso bolsillo.
Después ha decidido hacer otra llamada para que los asistentes sociales
se encarguen de quitar a la niña de la calle de al lado de su casa
y cerca de la iglesia donde va todos los domingos a misa,
ya que es un buen creyente PRACTICANTE
Y NO ENTIENDE COMO DIOS
ha tenido que enviarle diariamente esa visión tan horrenda de una niña huérfana pidiendo en la calle, flaca, muerta de hambre
y encima descalza, cuando él es una persona muy trabajadora que da empleo a muchas personas
y esto les permites pagar hipotecas y alimentar a su familias
para que no les embarguen las casas
y cumple escrupulosamente cn todos sus impuestos como buen ciudadado que es, y muy honrado.
Y ahora en lo único que piensa es que con suerte
a la niña por fin la ingresen en cualquier
HORFANATO
Y ASÍ, ENGORDE ALGO, CON CALDO DE Horfanato
y no tener que soportar esa visión tam horrenda que dios
le envió, siendo él como es una maravillosa persona
altruista que da empleo o a tantas y antas personas
con su lucha diaria para el crecimiento
de su querida empresa.
No era justo.
Y no entiende cómo ha podido soportarlo tanto y tantos días.