sólo habita el espíritu del viento.
Hablo con él y me dice cosas del mundo,
y luego cortesmente
me susurra
cosas de mi , de mi alma,
que, a veces yo misma siquiera conozco.
Y, ahora quiero estar lejos del viento
un rato,
y que su espíritu siga en paz, por otras calles,
hablando con otras almas,
en distintos idiomas.
Besos.

Bueno, un tentenpié para abrir el apetito.