viernes, 27 de junio de 2014

el botijo

El botijo estaba quieto, lleno y aburrido
apoyado en el alfeizar a la sombra
de esa ventana
donde entraba en fresco.


Los habitantes se habían largado, los habitante de la gran casa
se habían largado a la romería del pueblo
para ver a la Virgen de los Desamparados,


y habían dejado allí al pobre botijo
más sólo que la una

que feliz y contento
no paraba de reír.

3 comentarios:

  1. jajajaja...
    adoro tu botijo gordito, fresco y solo
    :*)

    ResponderEliminar
  2. Gracias por vuestro comentarios aquí. Un fuerte abrazo a ambos.

    ResponderEliminar

Un saludo a quien visite mi blog.
Si quieres puedes dejar un comentario, se agradecerá un poco de luz.