jueves, 6 de noviembre de 2014

Hermenegildo

Hermenegildo por fin dejó el negocio familiar que le iba tan mal, se lo vendió a unos chinos y se sacó un dinerillo.

Ahora es más feliz, ya no se tiene que dedicar a hacer números día y noche para que le cuadren las cuentas, come en cáritas, y se da paseos por el parque al anochecer a la luz de las estrellas.

5 comentarios:

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