El dolor,
flota en el aire, y a veces se posa
en el corazón casi sin notarlo,
dejar ir el dolor o
simplemente expresarlo
dicen que es terapéutico
dolor que se come a diario
se expulsa,
convive con el alma
y a veces por fin se deja atrás,
dolor, dolores,
latidos de dolor
latidos de felicidad,
alegría y pena,
y el azul convertido en cielo
y las lágrimas convertidas en estrellas de la noche
en cada camino de la vida humana,
pero no todo es siempre así,
están las piedras y los callados espinos,
están las sombras,
escondidas con los miedos,
está el sol hablándote a diario
con su luz
mientras el verano
se acerca con su mar,
demasiadas nubes a ratos
distraen la mente,
que se quiere serenar,
y sólamente dibujar felicidad
en el corazón.
Unos pasos cansados,
el vuelo de algunas aves,
todos los ríos que lloran tristezas,
toda la tierra con su sed,
todas las sonrisas y los llantos unidos,
todos los libros escritos
adentro del alma humana
por leer,
con todas las emociones posibles,
gritando a la vez,
en cada gota de lluvia,
en cada sonido del silencio
y voz del mundo,
sobre el atardecer
de una memoria
que quiere borrar todo el dolor
y no es capaz,
y sólo consigue
volar lejos
y perderse en una nueva luz
que da más sentido
a la existencia
que tanto dolor ahogado
que pugna por salir,
como lava de volcán
extinguido que despierta de nuevo
hacia el cielo
con su fuego, con su luz,
con su muerte que, arrasa campos,
con su ceniza gris
que lo cubrirá todo de vida
cuando se enfríe
esa tierra hecha lava
cuando ya no tenga nada que decir
y muerto o dormido
sea pisado otra vez
como tantas veces
esa montaña hecha vida,
volcán de emociones
tierra de sueños y fracasos
que vive en mi interior.