Las botellas estaban muy aburridas en sus bodegas
sin catar la luz del día.
Así que ni cortas ni perezonas salieron a darse un garveo por ahí, a la luz de la luna , aprovechando que el BODEGUERO se había ido a DORMIR y no había nadie más por allí que las vigilase.
Se sorprendió la luna,estupefacta
pensó que debía ser de día o algo así,
y , entonces,
decidió darle la espalda a la noche
y soñar con el sol.