Salgo a la calle
para ver qué me cuentan
los muertos
después de levantar
la tapa de mi
pequeño atàud.
Hoy me han sonreído
varias calaveras y tambièn
un cuervo muy negro
se ha llevado en su boca,
robado, mi último diente.
Ahora ya sin dientes y
sólo varios huesos
podridos
cerraré la tapa
y me echaré
una buena siesta.