Se ha dormido el aire
en una rama triste
de la memoria,
en ella observa
la nubes un pajarillo
quieto y alerta
en este verano
de calor y pandemia
en alza otra vez.
Entre los días
mis lunas y mis soles alternan
silencios y despedidas,
entre las montañas
desiertas de bullicio
y los mares
de mis propias emociones,
a veces calladas,
y otras calmadas
aguas de mi interior
enmudecido de asombro
entre pestañas
rizadas de tu voz
acaramelada y distante,
pero tierna,
aunque entre silencios
el cielo y el infierno
hablen entre sí.