salió de su escondite la ardilla
que vigilaba diariamente a Agustino,
vivía justo en la ramita más alta del árbol
en el cual estaba situada la casa
del duendecillo
pero tenía que acudir a su despensa
lejos de esa rama,
(...)
se encontró con Agustino
frente a frente,
(...)
no le dijo nada,
( estaba dormido ya)
saltó por encima de cuerpo
y se llevó una buena provisión de
frutos secos...
( continuará)


Agustino dormía feliz,
ni siquiera soñaba ya con su pecera
(...)
el sol asomaba por la ventana
y le daba en la cara
solamente le miraba ya
el pez...


Imágenes google , espero que os haya gustado el relato.
Besos.
me ha encantado Amapola,
ResponderEliminaruffi, menos mal que su mami no le preparò sopa de pez...
Ahora viven felices Felipita, Agustino y pececito
en el àrbol.
Acabaràn peleàndose?
no creo porque no son personas...
Un beso y feliz domingo
querida Amapola,
me encantas
:*