El mejor amigo de Agustín
se llamaba Pepe y era propietario
de un bar muy céntrico
en la capital.
Hoy Pepe estaba generoso
e invitó a sus mejores amigos
a unas cervecitas en su bar.
El pobre de Agustín no pudo ir pues tenía
a su perrito muy enfermo.
Ahora Agustín està en su casa
con su perro
esperando un posible desenlace fatal.
Ánimo Agustín . Si tu perro muere
descansarà en paz
y su espíritu perruno
velará tus noches negras.