Vuelven mis pesadillas
junto con todos
los monstruos
que acarrea mi noche interior.
Y me agoto
en ese mar de olas perdidas
de desorden
sin nada bonito
que sentir
sin nada bueno
que intuir
y que separe mi
mundo del mundo
exterior
al que a veces creo
que no tengo nada
que aportar
al igual que él
o eso que yo llamo mundo
exterior
a veces tal vez y en esos momentos
no tenga nada que aportarme
nada a mi
igual que si fuésemos
dos seres irreconciliables
destinados a una divergencia
atroz
o en el mejor de los
casos a un paralelismo
cuyos centros puede
puede que no se lleguen
jamás a tocar.