En una esquina del cementerio, los muertitos ya aburridos de tanto hablar, en eterna vida DECIDIERON , darle la vez , y el turno de voz( y palabra) a la lluvia y al VIENTO...
Así que se echaron una buena SIESTA Y SE CALLARON UN RATO.
Posiblemente por la tarde y si hace bueno, dejarán allí sus roídos huesos
cogerán sus almas recién despiertas
y se irán a dar un paseo con el sol.





